Robert Carmona-Borjas: Errores del #11Abr pudieran repetirse en esta nueva oportunidad de liberar a Venezuela

Cortesía de La Patilla:https://www.lapatilla.com/2019/04/11/robert-carmona-borjas-errores-del-11abr-pudieran-repetirse-en-esta-nueva-oportunidad-de-liberar-a-venezuela/]

Abril 11 de 2019

 

El proceso de cambio avanza, aunque no exento de obstáculos y dificultades propios de estos momentos de incertidumbre y en el que los errores pesan. Para ello, en ocasión de celebrarse hoy un aniversario más de aquél 11 de abril, en el que la presión de cientos de miles de venezolanos que marcharon a lo largo y ancho de toda Venezuela y que con ese empeño y decisión lograron que Hugo Chávez renunciara al poder es propicio analizar si pudiésemos estar ante un desenlace parecido.

Aquel 11A, acciones y decisiones que tomaron unos pocos, llevaron al fracaso la lucha que la sociedad civil y de una parte importante del estamento militar concretaron ese día. La Patilla les ofrece en exclusiva una entrevista con el Profesor Robert Carmona-Borjas, quien fue testigo de excepción de los hechos que sucedieron el 11, 12 y 13 de abril de 2002 y que recoge en su libro “Más allá de la génesis del 11 de abril” publicado por la Editorial Arcadia Foundation.

 

La primera pregunta que le debo hacer es con respecto a su cercanía a los hechos del 11A, ¿Qué nos puede decir al respecto?

Tuve la oportunidad de formarme en el área militar en los cursos de maestría para formación de militares impartidos por el IAEDEM y el IUPFAN. Mantuve mi cercanía con compañeros que para el momento del que estamos hablando, formaban parte del Alto Mando Militar u ocupaban cargos de suma importancia estratégica en la estructura castrense del país y en instituciones u organismos del Estado de mayor importancia, entre ellas PDVSA.

 

¿Relaciona usted estos momentos que vive Venezuela con los días de abril de 2002 que vivimos todos los venezolanos?

Ciertamente que sí, aunque no podría decir que en condiciones exactas y prefiero que no sea así. En aquél 11 de abril vivimos momentos de euforia, de triunfo, pero también de tristeza cuando enfrentamos la realidad de los errores cometidos. De la alegría a la frustración pasamos en cuestión de horas. El momento que vivimos hoy los venezolanos es cierto que es similar al del 11 de abril, pues nunca antes, a lo largo de estos 17 años que han transcurrido desde aquellos hechos que marcaron un hito en la historia contemporánea de nuestro país, la oposición venezolana había logrado llevar el proceso democrático del cambio a las puertas de un triunfo real y no solo eufórico y pasional de otras oportunidades. Por ello es importantísimo que el liderazgo político entienda que esta nueva y probablemente última oportunidad que tenemos los venezolanos de salir de una vez por todas de esta dictadura Chavista, es el producto de un trabajo mancomunado de todos los sectores de la sociedad civil, exento de personalismos y “partidismos”, pues hemos sido todos los venezolanos los que hemos recorrido un larguísimo trecho en procura del rescate de la democracia de nuestro país, que ha estado lleno de peligros de todo tipo, pues nos ha tocado enfrentar un poder descomunal, perverso, criminal que ha usado todos los recursos del Estado para reprimir a toda costa cualquier disidencia y así con ello perpetuarse en el poder.

 

¿Cree usted en el éxito?

Por supuesto que sí, pero como todo, depende de muchos factores que deben conjugarse. Tenemos un Presidente Interino Juan Guaidó fuerte, carismático, que ha unificado como nunca el país y no solamente a los venezolanos sino a los partidos y a los dirigentes políticos que se han visto obligados a seguirlo si quieren sobrevivir políticamente. Quizás éstos no estén felices, pero siguen la corriente que ha abierto Guaidó, aunque aún, como en aquél 11 de abril, está latente el temor que alguno de estos intente colocar zancadillas a las iniciativas de cambio del Presidente Interino.

Es importante estar claros que ese éxito no depende de él nada más, de Guaidó quiero decir. Depende también de su entorno, y de nosotros, de los que estamos en esta lucha, dentro o fuera, con mayor o menor acceso. Debemos todos colaborar y eso es lo importante, para evitar que caigamos en ese 13 de abril al que todos tememos. Juntos debemos identificar y condenar a los “gusanos venezolanos” que el régimen castro-chavista ha logrado infiltrar en la oposición, sobre todo aquella que se encuentra en Miami y que lo único que hace es torpedear el proceso de cambio que está liderando Guaidó, que si bien es miembro de Voluntad Popular, no representa en realidad un partido o un grupo de partidos, sino que representa la esperanza de los venezolanos.

¿Cómo es eso de los “Gusanos Venezolanos”?

El término “gusano” era empleado por los revolucionarios para designar a los que la comunidad cubana en Miami llamaba los lamebotas internos del régimen de Fidel Castro, bien porque eran parte de la inteligencia de La Habana o simplemente porque recibían pagos de éstos y su labor consistía en atacar visceralmente casi todas las iniciativas de la dirigencia opositora.

En nuestro caso, existen venezolanos generadores de opinión, incluso con trillones de seguidores, que utilizan sus plataformas para atacar al actual liderazgo y sembrar dudas en la población para conducirlos nuevamente a una situación de desesperanza, de desactivación de rendición a una fuerza a la que les hacen creer que no pueden combatir.

Es por ello que a veces me pregunto: ¿Será que Patricia Poleo, Nitu Pérez Osuna, Alberto Franceschi, etcétera, son los gusanos venezolanos? ¿Cuáles son sus intereses? ¿Por qué esos ataques furibundos contra la mayor posibilidad de éxito que tenemos los venezolanos por delante?

 

¿Cómo evitar el fracaso?

Simplemente partiendo desde esta premisa: “No podemos equivocarnos”. No puede equivocarse Guaidó, quien no es un mesías o ángel enviado del cielo, sino un joven dirigente político de la generación de 2007 a quien le ha tocado dirigir este proceso y quien lo está haciendo como quizás ningún otro.

Temo a veces eso sí, es por las indecisiones o las malas decisiones de su entorno. Guaidó está rodeado de gente pero no toda le es útil en el propósito que perseguimos todos. Hay ingenuos, interesados, hay también incapaces que pueden ensombrecer su labor, sus decisiones y eso es lo que debemos evitar.

 

¿Hacia donde vamos?

Creo que el camino está trazado. El régimen está acorralado, no tiene salida. Ha fracasado en todo y es mal visto dentro y fuera del país. No quiere decir que todo esté a la vuelta de la esquina. No. Por el contrario, el camino sigue y debemos resistir y ser fuertes para poder triunfar en un plazo razonable, antes de que desparezca el país como nación.

El régimen está débil, pero no acabado. Tiene aún muchos recursos y la fuerza. No es descabellado pensar ahora, antes de que se re fortalezca, en una negociación sana y favorable. Es claro que no todos pueden proponerla, pero hay que pensar en ello, para evitar un desenlace pero que nos pueda llevar a una guerra civil, pues es una realidad que ella está allí.
Una intervención militar de una coalición de países pudiere ser la solución, pero preferiría, como la mayoría, que fuésemos a una negociación pero, con una agenda clara basada, en mi opinión, no en los tres postulados de Guaidó, sino en uno solo. Que Maduro se vaya. Después que hayamos logrado eso, ahí si no importa continuar en la construcción de un Gobierno Amplio de Transición y de la mano de éste, preparar unas elecciones libres y transparentes. Solo así creo que podremos superar estos momentos de crisis.

 

¿Y cómo recomendación final?

Bueno, yo insisto en que debemos apoyar a Guaidó y a todos los líderes políticos y sectores de oposición, incluyendo a los medios de comunicación y periodistas que arriesgan a diario sus vidas para exponer al mundo los crímenes de lesa humanidad que comete el régimen venezolano a diario en contra de nuestro pueblo. Por otra parte, se hace indispensable que despoliticemos este éxito y con ello digo, evitar regresar a las prácticas no solo de la cuarta república, sino las más recientes de estos años, en un país en el que prevaleció el reparto de botín. Si condenamos la tiranía y la exclusión del régimen, debemos ahora ser verdaderamente demócratas e incluyentes. No podemos regresar al pasado de la corrupción y el clientelismo, debemos luchar contra eso y en los procesos surgen siempre fanáticos y algunos separados de las prácticas honestas que el país necesita más que nunca.
Debemos evitar que pase lo del 11A, oportunistas y personas no preparadas tomaron el palacio de Miraflores para dar al traste con todo lo que se había logrado. Todo eso se encuentra muy bien descrito en mi libro Más allá de la génesis del 11 de abril que hemos vuelto a editar en la Fundación Arcadia con la finalidad de tener en cuenta la importancia de la planificación y evitar improvisaciones e improvisados que puedan poner en riesgo nuestro camino definitivo a la libertad.

Luchemos juntos, pero pensemos en el futuro y en ese futuro no está el reparto de cargos y de prebendas políticas. Está en la capacidad, pues Venezuela necesita generar confianza dentro y fuera, para resolver todos los problemas que deberá enfrentar que son muchísimos y a lo mejor no de tan pronta solución.

Nota de Prensa

Profesor Robert Carmona-Borjas / Foto Prensa

 

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